jueves, 31 de julio de 2014

EL TERCER HOMBRE (The Third Man) [Actualizada]


AÑO: 1949
DIRECCIÓN: Carol Reed
GUIÓN: Graham Greene, Alexander Korda, Carol Reed y Mabbie Poole.
PRODUCCIÓN: Carol Reed, Hugh Perceval, Alexander Korda, David O. Selznick
FOTOGRAFÍA: Robert Krasker
MÚSICA: Anton Karas
INTÉRPRETES: Orson Welles (Harry Lime), Joseph Cotten (Holly Martins), Alida Valli (Anna Schmidt), Trevor Howard (Mayor Calloway).


¿ALGUIEN RECUERDA LO QUE DIJO “NO SÉ QUIÉN” SOBRE EL AMOR... Y LOS RELOJES DE CUCO?

INTRODUCCIÓN
Suenan los acordes de una citara... con ayuda de la mágica y envolvente melodía que arranca ya en los títulos de crédito, nos vamos adentrando en una peculiar vorágine de intriga y traición que reúne ingredientes de sobra para hacerla memorable, ya sea esa magnífica B.S.O que acompaña a las imágenes de Viena, su excelente fotografía y la siniestra iluminación preludio de muerte o la insuperable interpretación del dúo Welles vs Cotten (brillando el primero con luz propia), motivos más que suficientes todos ellos que le han permitido ser galardonada con distintos premios, ya sea el de mejor película de la Academia Británica de Cine, el del Festival Internacional de Cannes o el Oscar a la mejor fotografía en blanco y negro.  

El tercer hombre, nos plantea las consecuencias del libre albedrío del individuo frente a la sociedad con un envoltorio sublime, acompañado de una melodía que nos subyuga y atrapa durante todo el metraje a la vez que va dibujándose la intriga.

Sientan la magia de su melodía y deléitense hasta el paroxismo mientras se dejan seducir por esta espléndida obra del celuloide...


ARGUMENTO
Viena. Tras la Segunda Guerra Mundial, la ciudad se halla dividida en cuatro zonas ocupadas por sus aliados, un marco perfecto para distintos personajes que sin demasiados escrúpulos controlan a sus anchas la urbe. Es entonces cuando hace su aparición un escritor venido a menos que acude a la llamada de un antiguo camarada. Su sorpresa es mayúscula cuando recién llegado, se entera de que éste ha fallecido en extrañas circunstancias, hecho que motiva su decisión de investigar el caso, descubriendo secretos de su amigo que ni siquiera imaginaba.


ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES
Al parecer, Carol Reed se basó en una de sus películas predilectas, Persecución en la noche (Robert Montgomery, 1947), en la que un ex-militar busca al asesino de su amigo y también hay una reunión en un parque de atracciones.

Graham Greene, viajero incansable, además de hombre preocupado por la moralidad y espiritualidad del ser humano, realiza una dura crítica de la sociedad ideada por las potencias occidentales y plasmada a la perfección en su novela, cuyo fin original pretendía una mejor adaptación para el guión del film, aunque acabó siendo la novela que mayores beneficios económicos le reportara, pese a que la escena que cierra la obra, difiera de dicha novela, ya que según palabras textuales del propio autor, ésta“no fue escrita para ser leída sino para ser vista”, resultando de una sutileza y elegancia sublimes. Asimismo, Greene basaría el personaje de Harry Lime en Kim Philby, un agente doble del Servicio Secreto de Inteligencia Británico (MI6).

Anton Karas se convirtió en un músico de renombre gracias a la película y abrió un club nocturno en Viena llamado El tercer hombre, el cual dirigió hasta el final de sus días. La música que éste compuso para el film se asocia con perfecta armonía a cada secuencia.

Ésta sería una de las interpretaciones más relevantes del grandioso Orson Wells (equiparable a la de su personaje del capitán de policia Hank Quinlan en Sed de Mal), el cual aceptó el luceferino papel de Harry para poder financiar su Otelo y que llevaría a la radio durante 1951 y 1952 un programa llamado Las vidas de Harry Lime. Del mismo modo, J. Cotten y Evelyn K. también participaron en otro serial radiofónico denominado El tercer hombre, interpretando a sus propios personajes.


En un principio, se pensó en Noël Coward para interpretar el papel de Harry y en James Stewart o Cary Grant para el de Holly.

El guión original incluía a Charters and Caldicott, dos amantes del cricket que aparecieron por vez primera en Alarma en el expreso, de Alfred Hitchcock (1938), y posteriormente en Tren nocturno a Munich (1940), del propio Carol Reed. Sin embargo, ambos fueron convertidos en el señor Crabbin, papel interpretado por Wilfrid Hyde White.

En la “Wienkanal”, un oficial de seguridad pasa por una muralla con el grabado "O5", símbolo secreto de la resistencia contra la ocupación nazi de Austria. ("O5" representa "OE" u "O", la primera letra de "Österreich", nombre nativo de Austria).

Al inicio de la película, Holly M. pasa por debajo de una escalera, metáfora de que, a partir de entonces, comienza su mala suerte. Asimismo, en algunos de los planos de Viena pueden verse autobuses ingleses al fondo.


ESCENAS INOLVIDABLES Ojo, spoilers!)
1- Mientras Holly declara su amor a Anna, el gato de ésta huye y ella dice "sólo quería a Harry" (metáfora de lo que ocurrirá entre ambos), entonces se intercalan imágenes de unos zapatos que llegan a la calle y se esconden en un portal, aparece el gato y se pone a jugar con los cordones. Instantes después, Holly sale de la casa, ve los pies y le grita al enigmático personaje, unos vecinos encienden la luz y ésta ilumina el rostro del hombre, que no es otro sino el desafiante Harry, que huye por las calles vienesas.

2- El encuentro de Harry con Holly en la noria del Prater, cuando el primero abre la puerta y da la impresión de que va a tirar a Holly. Al bajar de la noria, la secuencia finaliza con el famoso monólogo invención de Wells que describe a la sociedad austriaca: "Recuerda lo que dijo no sé quién: En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, hubo guerras matanzas, asesinatos... pero también Miguel Ángel, Leonardo y El Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, democracia y paz, ¿y cuál fue el resultado? ¡El reloj de cuco!".


3- La persecución por las claustrofóbicas cloacas vienesas.


MORALEJA
“El fin de la religión, de la moral, de la política, y del arte, no viene siendo desde hace cuarenta siglos sino ocultar la verdad a ojos de los necios”. (E. Jardiel Poncela).


- THE END -



5 comentarios:

  1. Buenas observaciones Lilith
    Tengo entendido que Anton Karas, después de la Segunda Guerra Mundial sobrevivía como músico ambulante, a veces tocaba delante de un restaurante del que el encargado (que no era el dueño del local) le solía echar porque según él molestaba a los clientes; después del éxito de la banda sonora compró aquel local y echó al encargado (lo que demuestra que no se puede ser más papista que el Papa). Creo también que es la única película en la que se emplea prácticamente un solo instrumento, toda la cinta está ambientada con la música de cítara.
    La famosa frase del reloj de cuco es un tópico, porque si bien asociamos este reloj con Suiza, realmente se inventó en la Selva Negra, en Alemania; no obstante sirve el ejemplo como contraste entre lo que se consigue con un exceso de ambición sin moral y el trabajo artesanal pero honesto de quien no sacrifica ni explota a nadie, una reflexión que se remata con un pensamiento no menos nietzschiano de la indiferencia a seres que nos son completamente ajenos igual que las personas comparadas con hormigas o puntos que aparentemente no nos “afectaría” si dejaran de “moverse”.
    Holly se encontrará con el dilema de traicionar al amigo de la infancia o evitar muertes inocentes, de las que no se sentía responsable hasta comprobar las consecuencias de la penicilina adulterada con la que trafica su amigo Harry, en los niños de un hospital, lo que contrasta con la actitud de la novia de Harry. El amor ciego sólo entiende de la fidelidad sin condiciones y que todo lo perdona y excusa, por eso el final, completamente atípico para la época no acaba con la historia del buen chico, que hace lo correcto, y que termina junto a la buena chica; ella que sólo ama a Harry no perdonará al amigo, que aspiraba también a ser pretendiente. A la magistral fotografía hay que añadir uno de los planos más largos de la historia del cine, el del final: el paseo flanqueado por árboles que termina en el horizonte y que desnudos de hojas salvo unas pocas que caen lánguidamente en una estética que nada tiene que envidiar a un David Lean y el caminar cadencioso, con el fondo de la cítara más romántica de un Anton Karas, de una bellísima Aida Valli, que pasa ante un Joseph Cotten sin ni siquiera mirarle, protagonizando uno de los mayores gestos de desprecio e indiferencia que se hayan visto jamás en el cine.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias por invertir un tiempo precioso en dedicarle tan extenso comentario a mi humilde artículo, sr./sra. "Anonimo" ;-)!
      Efectivamente, tras la persona de Karas existen infinidad de singularidades, a cual más interesante. Como en el artículo ya me era imposible incluir nada más, aquí te dejo una página donde aparece alguna de ellas: http://www.antonkaras.at/frameset_sitemap_english.htm

      En referencia a tan sublime final, no podría estar más de acuerdo.

      ¡Bienvenido a mi blog y muchas gracias por tus aportes! ;-)

      Eliminar
  2. FELICITACIONES POR ESTE BLOG Y A LA VEZ MIS AGRADECIMIENTOS PORQUE TUVE LA SUERTE DE ENCONTRARLO YA QUE AYER ME VI LA PELICULA POR PRIMERA VEZ (CONOCIA LA MUSICA PERO NO HABIA PODIDO CONSEGUIR LA PELICULA) PARA UN TALLER DE CRONICA AL QUE ASISTO. DEBO COMENTARLA Y ESTE RESUMEN ASI COMO EL COMENTARIO DEL SR.(A) ANONIMO ME SERVIRA MUCHO PARA TERMINAR MI TAREA. ME SORPRENDE QUE ALGUIEN A QUIEN PRESIENTO TAN "MODERNO(A)" TENGA TAN BUEN CONOCIMIENTO DEL CINE DE ANTES. FELICITACIONES DE NUEVO.

    ResponderEliminar
  3. ¡Muchísimas gracias por tus palabras, Fannito! Me alegra sobremanera de que mi humilde blog junto a la respectiva crónica sobre El Tercer Hombre te haya servido de ayuda.
    El buen cine, como la buena música, no tiene fecha de caducidad, u know. Si echas un vistazo a la web de El SuperDiez que figura en la sección "Webs amigas" a la derecha, quizá te sorprendas ;-)

    ResponderEliminar
  4. Grande, oiga, "mu" grande.
    M. ;)

    ResponderEliminar