domingo, 20 de octubre de 2013

EL CLUB DE LOS POETAS MUERTOS (Dead Poets Society)



AÑO: 1989
DIRECCIÓN: Peter Weir
GUIÓN: Tom Schulman (ganador de un Oscar)
FOTOGRAFÍA: John Seale
MÚSICA: Maurice Jarre
INTÉRPRETES: Robin Williams (John Keating), Robert Sean Leonard (Neil Perry), Ethan Hawke (Todd Anderson), Josh Charles (Knox Overstreet), Gale Hansen (Charlie Dalton), Dylan Kussman (Richard Cameron)

MI PARTICULAR HOMENAJE A MAESE CEBRIÁN (J. A. CEBRIÁN ZÚÑIGA. 1965-2007)

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!
¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro terrible viaje ha terminado,
el barco ha sobrevivido a todos los escollos,
hemos ganado el premio que anhelábamos,
el puerto está cerca, oigo las campanas, el pueblo entero regocijado,
mientras sus ojos siguen firme la quilla, la audaz y soberbia nave...



SINOPSIS:
 Año 1959, un nuevo profesor de literatura y antiguo alumno del centro, se incorpora a la elitista y conservadora academia Wealton. Sus métodos poco ortodoxos de enseñanza y su pasión por la poesía, a la que siente como algo vivo, “presente en la música, en la fotografía, incluso en el arte culinario”, llegarán a convertirse en un revulsivo capaz de transformar la vida de sus alumnos, a quienes aconseja, pero no impone, convirtiéndose en un mero guía que les transmite su entusiasmo por esta vida y les invita, tanto a ejercer la reflexión crítica y responsabilizarse de sus propias decisiones, como a buscar respuestas no en los libros, sino en su propio interior, siempre que se atrevan a soñar y a cumplir sus sueños, como diría E. E. Cummings: "Lanzaos en pos de vuestros sueños o un slogan podría hundiros... Seguid a vuestro corazón si las aguas se queman y vivid de Amor incluso aunque las estrellas se pongan del revés. Honrad el pasado pero acoged el futuro con los brazos abiertos". De este modo, los protagonistas intentarán “extraer todo el meollo a la vida” (Thoreau) y vivir su propio CARPE DIEM, ya sea a través del amor, el teatro, etc... Mas el ir contracorriente se saldará con el destierro de uno de ellos y el ocaso de otro, un desenlace al más puro estilo de los postulados románticos.

INTRODUCCIÓN:
Nos encontramos ante una película (¿o sería más adecuado decir un poema hecho cine?) de un trasfondo filosófico tan poco común, que quizás pase desapercibido, quedándose en aspectos más lacrimosos y efectivos para seres de frívolas almas o para aquellos que opinan que no es sino un modo de revolución progresista en el cual un profesor incita a sus alumnos a subirse sobre la mesa, a pesar de que su único propósito sea recordarles cómo mirar las cosas de distinto modo, “aunque pueda parecer tonto o equivocado, luchar por encontrar su propia voz....”. Sorprende su exquisita originalidad y sensibilidad, ese estilo preciosista de hacer cine que nos muestra la búsqueda de la identidad sublimada en su vehemente y su abrumador epílogo.

A través de autores de la talla de Walt Whitman (uno de los mayores exponentes de la poesía estadounidense) o Henry David Thoreau, entre otros, nos vamos adentrando en El Club de los Poetas Muertos, cuyo nombre alude a que para formar parte del club, había que morir, pues los vivos no eran más que novicios hechizados por la magia que esos poetas ejercían sobre ellos. La cueva, símbolo del útero femenino y punto de encuentro de esta sociedad secreta de corazones heroicos que desafían al sistema con poesía y pasión, aparece como un lugar libre de los prejuicios de la sociedad, donde no existe autoridad opresora, permitiéndoles así poner en práctica el “Sapere aude” (atreverse a saber, tener valor de usar su propia razón).

Tanto la defensa del liberalismo clásico y sus principios, como la lucha entre realismo y romanticismo, se hace patente durante todo el metraje. Según el mismísimo Víctor Hugo ”el romanticismo no es más que el liberalismo en la literatura”, de ahí la crítica de Keating contra Pritchard, que todo lo mide de forma racional.

Y si tras esta disertación, todavía albergan dudas respecto a lo esencial que trata esta sin par obra fílmica, quizás Walt Whitman se lo explique mejor con este poema:

. No te detengas .
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.

Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros: Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.


ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES:
El papel de John Keating fue considerado inicialmente para Dustin Hoffman o Bill Murray. Respecto al director, figuran entre sus obras destacadas previas Gallipoli, Único testigo, o La costa de los mosquitos y Matrimonio de conveniencia , El show de Truman o Master and Commander a posteriori. Asimismo, Maurice Jarre también poseía una acredita experiencia previa en forma de Oscar por las B.S.O de Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago y Pasaje a la India. Su música, se complementa de un modo sublime con cada escena. Keating, por ejemplo, silba frecuentemente la obertura 1812 de Tchaikovsky, al igual que Beethoven, otro romántico, cuya música crea tanto desasosiego, como alegría, al contrario que la de Mozart o Bach, equilibrada y serena.

El padre de Neil pretendía que su hijo fuese médico. Curiosamente, Robert Sean Leonard (Neil), interpreta a un médico en la serie House.


Resulta también curiosa, la cantidad de elementos simbólicos que aparecen a lo largo de toda la cinta: las velas en la ceremonia inaugural como el traspaso de la llama del conocimiento que aquellos de mayor edad pasan a los menores. Las bandadas de pájaros, que nos sugieren la libertad como utopía. Asimismo, antes de suicidarse, Neil se pone la corona que utilizó en la obra de teatro, su único instante de libertad.
Finalmente, la fotografía, que al comienzo es la de un bucólico y alegre paisaje, evoluciona a otra fría y lóbrega de un paisaje nevado justo cuando se rompen los sueños de Neil.


MORALEJA:
El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente, intentando cumplir cada sueño y examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Foméntalo a diario, para que no lamentes un día haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida, pues no es la religión lo que mueve al mundo, sino el Amor y la pasión.
- THE END -