viernes, 30 de noviembre de 2012

EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES (Sunset Boulevard)


AÑO: 1950
DIRECCIÓN: Billy Wilder
GUIÓN: Billy Wilder, Charles Brackett, D. M. Marshman Jr.
B.S.O: Franz Waxman
REPARTO: William Holden (Joe Gillis), Gloria Swanson (Norma Desmond), Erich von Stroheim (Max von Mayerling), Nancy Olson (Betty Schaefer), Fred Clark (Sheldrake), Lloyd Gough (Morino), Jack Webb (Artie Green), Cecil B. DeMille, Buster Keaton, Hedda Hopper, Anna Q. Nilsson, H.B. Warner 


¡Han hecho una cuerda con las palabras y han ahorcado el cine! ¡Hay micrófonos para captar los últimos suspiros y tecnicolor para fotografiar la lengua ensangrentada! (Norma Desmond)


“Sí, esto es Sunset Boulevard, Los Ángeles, California. Son alrededor de las 5 a.m. Es la brigada de homicidios, completada con detectives y periodistas. Han informado de un asesinato en una de esas enormes casas de la manzana 10.000. Podrá leerse en las ediciones de la noche, lo dirán por la radio y se verá en la TV porque una vieja estrella está implicada, una gran estrella. Pero antes de que lo oigan tergiversado y magnificado, antes de que los columnistas de Hollywood empiecen a escribir, quizá quieran ver los hechos, los verdaderos. Si es así, han elegido bien. Ya ven que se ha encontrado el cuerpo de un hombre flotando en la piscina de la mansión con dos tiros en la espalda y uno en el estómago, nadie importante, un simple escritor de guiones con un par de películas de segunda clase en su haber. ¡Pobre tipo, siempre quiso una piscina! bueno, al final consiguió una, sólo que el precio, resultó ser un poco alto...”


De esta singular manera, y narrada por una voz en off que nos traslada a la escena del crimen, da comienzo Sunset Boulevard (también conocida como El Crepúsculo de los Dioses), una de las obras maestras más destacadas de la historia del cine. Lo insólito viene por quien protagoniza el relato, que no es otro que el propio asesinado el cual se halla flotando en la piscina, toda una innovación para la época. Aunque recurre al clásico flashback, tan propio del cine negro, mezcla también otros géneros como el terror, el drama, la comedia romántica o el cine cómico mudo. De hecho, cuando preguntaron a Billy Wilder si era una comedia negra, contestó: “No, sólo una película”.
No en vano, lograría once nominaciones a los Óscar, de los cuales obtuvo tan sólo tres (por considerársele incómoda para ciertos sectores de la academia): mejor dirección artística, mejor guión original y mejor BSO.


La cruda y realista historia, no lo es así por casualidad, sino que nace inspirada en el Hollywood de finales de los 40, donde gran parte de las mansiones de los años dorados del cine mudo, permanecían señoriales y procelosas al inexorable paso del tiempo. Muchas de ellas, continuaban habitadas por viejos mitos del cine mudo completamente desvinculados del mundo del celuloide. Billy Wilder comenzó entonces a preguntarse cómo serían sus vidas pasados los días de gloria y se imaginó la historia de una estrella olvidada por sus otrora fervientes seguidores.


Con una brillantez sin parangón, Wilder nos muestra los entresijos de la industria del cine en una especie de sátira entre bambalinas donde asoman los claroscuros de ese gigante que es Hollywood, capaz de prender o extinguir el titilante fulgor de una estrella. Así pues, no es de extrañar que el director decidiera omitir los detalles argumentales del film que estaba rodando, hasta el punto de otorgarle provisionalmente el título A Can of Beans, ¿o acaso por ingenuidad cabe pensar que la productora permitiría rodar un film dónde saliesen a relucir sus más velados secretos? Llegado el momento de su estreno y por motivos obvios, no recibiría precisamente la mejor de las acogidas por parte de una gran mayoría de la Meca del Cine. Tan es así, que hasta se cuenta que el ínclito Louis B. Mayer (magnate de la Metro Goldwyn Mayer), se dirigió a Wilder y le espetó: “¡Has desprestigiado a la industria del cine! ¡Has mordido la mano que te convirtió en alguien y te dio de comer! ¡Deberían alquitranarte, emplumarte y echarte de Hollywood!”. Según el testimonio del propio director, su respuesta simplemente estuvo a la altura...


Por último, cabe destacar las formidables interpretaciones por parte de los dos protagonistas, tanto de la histriónica y soberbia Gloria Swanson, como del cínico y más comedido Holden, en cuya  creación contribuyó especialmente el hecho de que el director comenzara su carrera como guionista durante la época del cine mudo, algo fundamental a la hora de dotar de una mayor verosimilitud a su personaje.


Llega la hora de subirse a la máquina del tiempo y trasladarse a la época en la que el cine sonoro comenzó a deleitar a los espectadores. Una sublime, a la par que macabra historia de celuloide, está a punto de empezar y su narrador promete emociones fuertes. Bienvenidos a la mansión de los muertos vivientes...


ARGUMENTO:
Nos encontramos en el Hollywood de los años 50. Un joven guionista de segunda, se refugia en la mansión de una antigua diosa del cine mudo, quien en un perpetuo delirium tremens, se niega a aceptar el crepúsculo de su carrera y sueña con un retorno triunfal a la gran pantalla. Con la excusa de corregir un pésimo guión que ella ha escrito y acuciado por un fuerte apego material, el escritor se ve sometido a los continuos caprichos y excentricidades de la diva. De este modo, lo que comienza siendo un espléndido plan para salir de los apuros económicos en los que se halla, acaba convirtiéndose en una auténtica tortura que le lleva incluso a perder la vida. 


ESCENAS MEMORABLES (¡ojo, spoilers!):
La simbólica escena en la cual la diva acude a los estudios de rodaje de DeMille y es “atacada” por un micrófono al que aparta con desprecio. Instantes después, un foco de luz es dirigido hacia ella, llamando la atención de las personas que se hallan en plató que la reconocen y rodean, colmándola de halagos y rememorando así sus gloriosos días de estrella.


El descenso final de Norma Desmond por las escaleras ataviada como Salomé que conlleva su tan anhelado reencuentro con las cámaras, simbolizando asimismo el declive de su vida.


Cuando Max recoge el velo del que se ha desprendido Norma mientras ésta baila con Gillis en la fiesta de Nochevieja. Momento en el cual comprobamos la veneración que el mayordomo profesa hacia la diva.


ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES:
1) Cecil B. DeMille, aparece interpretándose a sí mismo mientras dirige en los estudios Paramount el rodaje de una película. Realmente estaba rodando una película: Sansón y Dalila (1949). Además, se presenta ataviado tal como asistía a los rodajes: con botas de montar y fusta. Fue todo un detalle por su parte aceptar intervenir en la película... un detalle de 10.000 $ y un Cadillac. Cuando Billy Wilder le pidió un primer plano, DeMille solicitó otro “detalle” de 10.000 $.


2) El papel de Norma Desmond, fue ofrecido en un principio a Mae West (mito sexual de los años 30), Mary Pickford (la novia de América) y Pola Negri. Asimismo, para el rol de Joe Gillis, se pensó inicialmente en Montgomery Clift, Fred MacMurray, Gene Kelly o un joven y desconocido por ese entonces Marlon Brando.


3) El regreso de Gloria Swanson a la gran pantalla, una de las actrices más admiradas y con mayor talento del cine mudo, sería anunciado como el más importante en la historia del séptimo arte. Por eso, cuando entra en los estudios Paramount como Norma Desmond y afirma que “de no ser por ella, no habría estudios Paramount”, no podía tener más razón, dada su exitosa trayectoria durante los años 20. Además, reunía ciertos paralelismos con su personaje, ya fuese por la cantidad de cartas de admiradores que recibía asiduamente, por el hecho de que hubiese vivido en un barroco palacio durante varios años o por su incapacidad para adaptarse a la llegada del cine sonoro, aunque a diferencia de Norma Desmond, Gloria Swanson aceptaría con naturalidad el fin de su carrera cinematográfica, y durante los años 30 y 40, comenzaría una nueva singladura, primero en radio y luego en televisión, con un espacio semanal denominado The Gloria Swanson Hour. Incluso las fotografías de Norma Desmond que aparecen por cada rincón de su mansión, son instantáneas auténticas de la colección de la actriz.


4) Erich von Stroheim, fue uno de los directores de cine mudo más importantes y polémicos de la época. Los excesos económicos debidos al largo metraje de sus películas (Avaricia, entre otras), le convirtieron en el primer director despedido de la historia. Más tarde, destacaría como actor en La gran ilusión, de Jean Renoir o en Cinco tumbas al Cairo, también de Billy Wilder.


5) El veterano Franz Waxman, artífice de la BSO de algunos de los filmes de Alfred Hitchcock, compondría además la BSO de otras cinco películas dirigidas por Billy Wilder, entre ellas, la ópera prima del director, Curvas peligrosas, de 1934. Wilder le recordaría junto a Miklós Rózsa, como su compositor cinematográfico predilecto. En referencia a Sunset Boulevard, Wilder tenía intención de incluir Salomé, de Richard Strauss en los planos finales (cuando Norma desciende por las escaleras caracterizada como tal), pero finalmente rehusó esta idea debido al alto coste económico y decidió probar con una composición original de Waxman, mezcolanza precisamente de La danza de las siete velos. El genial compositor, presenta además a una Norma Desmond en forma de tango, ejemplo de su naturaleza, y a la relación entre Joe y Betty, como un romántico vals.


6) Tan sólo estaba escrito un tercio del guión cuando comenzó oficialmente el rodaje, el 18 de abril de 1949, y Wilder ni siquiera tenía claro el final de la película.


7) La avenida que da nombre al film, está estrechamente ligada al mundo del cine desde 1911, fecha en que el primer estudio cinematográfico de la ciudad abrió sus puertas.


8) El prólogo original de la película, incluía una escena que tenía lugar en el interior de un depósito de cadáveres, donde Joe Gillis conversaba con el resto de fallecidos acerca del modo en que habían acabado con sus huesos en ese lugar. Sin embargo, durante el preestreno el público reaccionó riéndose, lo cual determinó a Billy Wilder a eliminar esa escena. Según comentara él mismo, tras uno de los pases previos una anciana llegó a preguntarle si “había visto una mierda semejante en su vida”, a lo que él respondió: “francamente, no”.


9) Para lograr que la secuencia inicial del cadáver flotando en la piscina, se asemejara a la contemplada desde el punto de vista de un pez (deseo expreso de Wilder), se inspiraron en una revista de pesca y emplearon un gran espejo instalado en el fondo de un tanque de agua portátil. El plano se filmaría directamente del reflejo del espejo y desde una pasarela situada encima del agua. El inconveniente fue que para conseguir una máxima nitidez de la imagen, era necesario que el agua estuviese a una temperatura aproximada de 5º C.


10) Los amigos de Norma que acuden a su casa para jugar al bridge, a los que Joe Gillis llama estatuas de cera, son en realidad estrellas del cine mudo: Anna Q. Nilsson, H. B. Warner y Buster Keaton (quien corrió una suerte similar a la de Norma Desmond cuando irrumpió el cine sonoro, aunque a diferencia de ella, intentó adaptarse a los nuevos tiempos sin demasiada fortuna). Aparece también la antaño periodista de cotilleos Hedda Hopper interpretándose a sí misma al final de la película cuando informa acerca del asesinato.


11) Para la película que aparecen viendo Joe y Norma en la mansión, se emplearon secuencias reales de La reina Kelly, protagonizada por la propia Gloria Swanson en 1928 y dirigida por su “mayordomo”, von Stroheim. El rodaje del susodicho film, financiado por Joseph P. Kennedy (padre del futuro presidente de EEUU y amante de Gloria Swanson), resultó bastante controvertido, Stroheim despedido y el film acabado por otros realizadores. Asimismo, la imitación de C. Chaplin que Swanson realiza, es igual a la que interpretó en The Masquerade (Dave Fleischer, 1924).


12) La cama en forma de cisne donde duerme Norma Desmond, perteneció a la legendaria bailarina Gaby Deslys, fallecida en 1920. Tras la muerte de ésta, fue adquirida por el departamento de atrezzo de la Universal. Esta misma cama aparece en El fantasma de la ópera.


13) El guión que escriben Joe y Betty y que recibe el nombre de Historia de amor sin título, también existió en realidad, aunque escrito por Billy Wilder junto con Max Kolpé, y titulado The Blue from the Sky.


14) Ésta sería la última colaboración entre Billy Wilder y Charles Brackett, conocidos irónicamente como la pareja más feliz de Hollywood. El circunspecto y politicamente correcto Brackett, suponía para Wilder el contrapunto responsable y equilibrado que a éste le faltaba. Ellos serían precisamente los encargados de recorrer Sunset Boulevard en busca de la casa perfecta para su película. Y finalmente la encontraron: una mansión conocida como la casa fantasma, vivienda del antiguo cónsul de USA en México. No obstante, le faltaba algo imprescindible: la piscina, por lo que hubo de construirse una para el rodaje. Aquella misma mansión junto a esa piscina por donde correteaban James Dean y Sal Mineo, aparecería a posteriori en Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955), aunque en 1957 sería demolida.


15) Existen otras obras que poseen ciertas analogías con el film de Billy Wilder, como son Mulholland Drive, de David Lynch (tanto por su inicio en el que aparece un coche en Los Ángeles y un letrero en primer plano, como por la similitud de su argumento o la protagonista del film, que coincide en nombre y personalidad con el personaje de Betty Schaefer), Misery, de Rob Reiner (basada en la novela homónima de Stephen King), American Beauty (Sam Mendes) o la genial serie televisiva A dos metros bajo tierra (Alan Ball).


MORALEJA:
Tal como dijo Hesíodo, la fama es peligrosa, su peso es ligero al principio, pero se hace cada vez más pesado el soportarlo y difícil de descargar o dicho de otro modo: Los pájaros cantaron al hacerse de día, “empieza de nuevo”, oí que decían. No pierdas el tiempo pensando en lo que ya pasó o en lo que aún no ha pasado. Tañe las campanas que aún pueden repicar, olvídate de tu ofrecimiento perfecto. Todo tiene una grieta, así es como entra la luz. (Leonard Cohen)


“La vida, que puede ser piadosa, había tenido compasión de Norma. El sueño al que se aferraba desesperadamente la había envuelto...” (Joe Gillis)

- THE END -


2 comentarios:

  1. Solamente en la tranquilidad de la madrugada, puedo volver a saborear esta estupenda crónica previamente leída en ElSuperDiez, y ampliada aquí con estupendas anécdotas.
    El hecho de haberla podido ver en pantalla grande hace poco en la filmoteca, hace que se magnifiquen en mi retina y memoria todos y cada uno de los momentos que vas describiendo. Genial toda la introducción, las fotos que has elegido, las anécdotas y curiosidades, la moraleja...Creo que enamorarme aquí de nuevo de William Holden no es pecado, admirar a Gloria Swanson es obligado, y venerar a Big Wilder, inevitable. Una historia que sigue cautivando por muchas veces que se vea.
    El mundo del cine, cómo empezó, cómo evolucionó, la grandeza de los estudios y las estrellsa en los años 20, lo que fueron, lo que dejaron de ser, la fama, el aferrarse a un imposible, lo que podemos llegar a hacer por no perder un status de vida, el amor que surge en el lugar más inesperado, la grandeza del séptimo arte destripada y mostrada con crudeza...La naturaleza humana al desnudo.
    ¡Viva Hollywood! ¡Viva tú! ¡Viva ElSuperDiez! ¡Viva el buen e imperecedero cine! ¡y olé la madre que te parió :D

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    1. ¡Jis, jis, jis! :-P ¡Vivaaaa tu madre que te parió too, Ms Trinity Scully! ;-P

      Se agradece el comment y tus palabras, de Murcielaguilla a Murcielaguilla ;-D

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